Publicado el 12 de octubre de 2024
Un análisis concreto sobre los datos de viento que debes revisar antes de interpretar un registro de alta montaña.
Antes de sentarse frente a una tabla de velocidades de ráfaga o un gráfico de presión atmosférica, conviene tener claros tres puntos: la altitud exacta del anemómetro, la orientación de la ladera donde está instalado y el rango de fechas del registro. Sin estos datos, cualquier lectura pierde contexto.
En el macizo de la Maladeta, por ejemplo, el anemómetro de cazoletas del refugio de la Renclusa (2.140 m) registró durante septiembre de 2024 ráfagas sostenidas de 95 km/h en las crestas norte. Si solo se mira el valor máximo sin saber la orientación, se puede confundir un evento de viento zonda con una tormenta frontal. Por eso, el primer paso es anotar la posición exacta del sensor y la fecha de calibración.
Llevar estos elementos preparados ahorra tiempo y evita interpretaciones erróneas. No se trata de tener todos los datos del mundo, sino los que realmente importan para el contexto de la consulta.
Una vez reunida la información básica, el siguiente paso es cruzar los registros de viento con los mapas de presión atmosférica de las 24 horas anteriores. En la práctica, esto permite distinguir entre una racha convectiva (corta y violenta) y un viento de ladera constante. En el próximo artículo se detallará cómo leer esos mapas sin saturarse de números.
Sierra de Gredos · Primavera 2024
Mediciones de humedad relativa del terreno y su impacto en la seguridad de rutas
Por el equipo de Kwze · 15 de abril de 2025
Los niveles de humedad del suelo pueden predecir zonas de deslizamiento y barro peligroso. En colaboración con el observatorio meteorológico de Gredos, hemos recopilado datos de humedad del subsuelo en tres cotas diferentes (1.500, 1.800 y 2.200 metros) durante la primavera de 2024.
Los resultados muestran que las laderas con orientación norte retienen hasta un 40% más de humedad que las solanas, lo que incrementa el riesgo de deslizamientos en días de lluvia. Este dato no es menor para quienes planean rutas de media montaña en abril o mayo, cuando el deshielo se combina con precipitaciones.
Instalamos sensores de humedad volumétrica del suelo a 15 cm de profundidad en tres puntos fijos: la laguna Grande (1.500 m), el refugio de la Mira (1.800 m) y la plataforma de la Covacha (2.200 m). Cada sensor registró datos cada 30 minutos durante 90 días consecutivos. Los datos se complementaron con registros de precipitación acumulada del observatorio de Gredos.
Para excursionistas que planeen rutas por la sierra, recomendamos:
El artículo incluye un mapa de riesgo actualizable que se actualiza cada 12 horas con los datos de los sensores. Este recurso está pensado para que el excursionista pueda tomar decisiones informadas antes de salir al monte.
Jorge García
Meteorólogo de montaña · Colaborador del observatorio de Gredos
Especializado en microclimas de alta montaña y riesgos asociados a la humedad del terreno. Ha participado en campañas de medición en los Alpes, los Pirineos y el Sistema Central.